Consumo de pan en el país no crece pero cambia de perspectiva

 

Consumo de pan en el país no crece pero cambia de perspectiva

La adquisición de este producto no ha presentado mayor crecimiento, pero los clientes están pidiendo nuevos sabores e ingredientes.

 

De acuerdo con la Federación Nacional de Molineros de Trigo (Fedemol), el consumo per cápita de pan en Colombia oscila entre los 23 y 25 kilogramos por persona al año, una cifra que refleja la baja demanda de este producto en el país, si se compara con otras naciones de la región Andina.

 

Aunque en la actualidad se vive un auge importante en el consumo de panes bajos en grasa y en azúcar adicionada, de panes funcionales, que son diferentes a los panes integrales, y de panes rústicos, el pan dulce es el que tradicionalmente adquieren los colombianos

 

A pesar de que los estratos 2 y 3 son los mayores consumidores de pan en el territorio nacional, los productos funcionales vinculados con los cuidados alimenticios y los artesanales, con su estilo único, han ido ganado terreno en los hogares con mayor poder adquisitivo.

 

De acuerdo con Paula Fiorella Hernández Godoy, ingeniera de alimentos y especialista en gerencia de mercadeo de la división Levapan Institucional, el sector debe estar en el país cambia de siempre enfocado en saciar las necesidades de los consumidores en todos sus cinco sentidos

 

“Teniendo en cuenta que el pan es el único producto de la canasta familiar que activa todos los sentidos, el consumidor busca que al momento de comprar sea atraído por el aroma, que se le activen las papilas gustativas, que lo que va a adquirir tenga una buena textura, que llame la atención en la exhibición y, sobre todo, que sea fresco”, señala Hernández Godoy.

 

De igual forma, de acuerdo con Paula Hernández, el consumidor en la actualidad está volcado a dos conceptos en el momento de llevar un pan a su boca: la variedad que puede encontrar y que sea un producto amigable con su organismo y acorde con su alimentación balanceada. “Primero, busca que en la mesa de un restaurante tenga varias opciones para probar y elegir; busca alimentarse y no llenarse. Es por eso que están en auge las tecnologías para bajar el contenido de grasa, panes funcionales que sustituyen parcialmente la harina de trigo por otras harinas, como las de centeno, y que están enriquecidos con cereales de fácil digestión y oleaginosas benéficas para el metabolismo y que dan un rico sabor”, asevera.

Ahora es habitual encontrar en los establecimientos panes endulzados o sustituidos parcial o totalmente por miel y/o panela, que dan un sabor especial y eliminan el consumo de azúcar blanca, en algunos casos. Frente a esto, David Parra, director comercial de Los Hornitos, asegura que encontrar en el mercado productos que vayan en la misma línea del cuidado dietario del consumidor ayuda a encaminar de nuevo la cifra per cápita hacia arriba, aunque apenas se esté iniciando.

 

“Los colombianos nos somos unos fuertes consumidores de pan, sobre todo porque tenemos muchos productos que nos hacen ver otras opciones, por ejemplo, la arepa. Por ese motivo, el mercado se está volcando a la panadería artesanal y a la preocupación por el cuidado de la alimentación. Este es un punto a favor para integrar el pan en la dieta diaria”, asegura Parra.

 

“Fueron muchos años en los que se escucharon mitos acerca de que el pan era un producto que perjudicaba la dieta positiva en el hombre. Eso afectó el consumo en el sector. Ahora estamos enfocados en demostrar todos los beneficios que trae consumirlo, por eso estamos haciendo hincapié en las materias primas utilizadas en su elaboración”, afirma el director comercial de Los Hornitos.

 

Por su parte, David Parra enfatiza que el apoyo que se ha tenido desde los nutricionistas ha sido importante para mejorar el índice de consumo, pues estos médicos han comenzado a integrar en las dietas de los niños el pan, por ser una fuente positiva de carbohidratos.

 

“Con la onda de las dietas, el pan alcanzó a estar entre los 10 alimentos que una persona tenía que sacar de su consumo diario. Solo hasta hace poco tiempo comenzamos a entender que el producto de panadería es positivo a diario”, explica Parra.

 

En la misma línea, John Jairo Plazas, gerente de ventas del Canal Institucional de Pan Pa’ Ya y Multipan de Colombia, agrega que en los últimos años el consumidor se ha interesado por productos integrales y saludables, que no afecten los triglicéridos y el colesterol. “Este tipo de panes, con harinas fortificadas e importadas, realmente saludables, ha ido tomando fuerza. Ese consumo está identificado en los estratos 4, 5 y 6, en los que existe un poder adquisitivo que permite comprar este producto, cuyo costo, por sus materias primas importadas, es importante”.

 

Por ejemplo, en algunas regiones esta clase de panes ha ido ocupando un lugar protagó- nico en el consumo diario, incluso ganando terreno frente a opciones que iban desde las arepas hasta productos como los pasteles de pollo y carne.

 

“El caso más visible está en Antioquia. Esta región siempre se ha caracterizado por ser alta consumidora de productos como la arepa; sin embargo, en los últimos meses se ha tenido un incremento del 25% en la adquisición de pan”, señala Plazas.

 

Incentivar su consumo, la tarea de ahora

A pesar del trabajo que se viene desplegando para demostrar que el consumo de pan no afecta negativamente la dieta diaria de las personas, hace falta desarrollar más estrategias en el sector para que el índice per cápita anual se incremente significativamente.

 

Para Paula Hernández Godoy, de Levapan Institucional, la clave está en impulsar el consumo en los diferentes momentos del día y no solo vincular la ingesta de pan en horarios como el desayuno, en las mañanas, y las onces, en la tarde. “Tenemos una idea errónea de que el pan solo se consume en el desayuno. Es por eso que la industria desarrolla variedades de panes para todos los momentos de consumo del día. Y a eso tenemos que apostarle”, señala.

 

Otra forma de incentivar el consumo es trabajando los panes funcionales y rústicos como lo han hecho en Europa y Suramérica, de esta forma se podría comenzar a competir con índices anuales. “En estas regiones, el consumo per cápita nos puede cuadriplicar el índice que tenemos en nuestro territorio nacional. El consumidor de pan siempre va a buscar variedad, por esto debemos darle opciones para elegir”, afirma la ingeniera Hernández.

 

Para David Parra, de Los Hornitos, el objetivo debe estar enfocado hacia la demostración de los favores y las ayudas que genera en el organismo la ingesta diaria de pan, pues en eso está interesado el consumidor actual. “Debemos engranar el trabajo para demostrar los beneficios. En la medida que los consumidores los vean, vamos a incluir el pan en la dieta diaria. Para esto, debemos enfocarnos en la panadería artesanal, que aporta una cantidad de materias primas benéficas”, señala.

 

Al respecto, John Jairo Plazas dice que el pan es uno de los alimentos más aceptados por los consumidores en el mundo, ya que sus características nutricionales lo hacen adecuado para todas las personas. “Pero, para incentivar el consumo de este producto, es recomendable seguir capacitando al comprador para que adquiera panes con proteínas de origen vegetal, evitando el uso de mantequilla en exceso o de grasa animal como acompañante”.

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