Por más de 70 años Alpina viene contribuyendo al desarrollo de la cultura quesera del país a través de la amplia experiencia de sus expertos queseros en todo el proceso de elaboración de este delicioso y tradicional alimento, el queso. 

Ariel de la Fuente, un uruguayo que comenzó en el sector de los quesos hace más de 35 años, es un experto quesero que hoy trabaja por salvaguardar la tradición quesera de Alpina. Ariel inició su carrera en la Universidad Técnica de Colonia Suiza, departamento de Colonia Uruguay, donde se formó como Técnico Superior en Lechería para luego abrir su propia compañía láctea en este país.

Su gran experiencia por el viejo continente probando nuevos sabores y aromas, para descubrir la esencia misma de los mejores quesos del viejo continente, le permitó tras años de arduo trabajo en la industria que sus quesos alcanzaran altísimos estándares, ubicándose entre los mejores del mundo; galardonados por tres años consecutivos en el World Chesse Awards, el certamen más importante del mundo en esta materia, donde compiten los primeros productores del mundo ante 150 jueces para medir la integralidad de los quesos.

Para este guardián el mayor desafío de su labor es trabajar con un producto vivo, pues el éxito está en manejar bien la vida misma del queso, entendiendo que este no se hace con una receta, sino con técnica y amor, donde se debe saber valorar la condición de la leche, los aromas, los movimientos y los cortes de la cuajada siguiendo una técnica central, pero también, combinando muchas sutilezas que llevan a producir un gran queso.

Luego de recorrer el mundo, Ariel de la Fuente llega a Sopó, para cumplir una tarea muy especial y retadora; continuar deleitando a los colombianos con la cultura quesera de la mano de Alpina.

Se pueden encontrar blandos, salados, dulces, frescos o madurados; los hay de diferentes tamaños, aromas, sabores y texturas, pero sin duda, lo que hace único el sabor de un queso es su lugar de origen. Es así como hace dos años Alpina innovó para crear su propio queso, Queso Sopó, que transmite el legado que dejaron sus fundadores trayendo a la mesa de los colombianos un queso que emana la tradición y orígen de la compañía.

Este queso surge para deleitar a los paladares más exigentes y cuenta Ariel, el queso viene de cultivos y las leches autóctonas de Sopó que se trabajaron para generar su aroma, sabor y textura teniendo como referente lo mejor de los tres quesos con los que inició la compañía: Emmental, Gruyere y Parmesano. De esta forma, el Queso Sopó, luego de cinco meses de maduración, tiene la textura grana del Parmesano y la mejor combinación de notas de sabor de Gruyere y Emmental.

Este producto es una excelente opción para consumir como snack acompañado de cerveza negra, o licores fuertes como el Whiskey o la Ginebra en momentos especiales de celebración, y por sus notas saladas y anuezadas es ideal para utilizar como “topping” en preparaciones como pastas y ensaladas o para hacer salsas que resaltan el sabor de la carne.

La meta de Alpina es que los colombianos tengan una verdadera cultura del queso, que los entiendan en sus distintas variedades, momentos de consumo y que amplíen su uso, más allá de los tradicionales Campesino y Doble Crema. Por lo anterior, ahora el consumidor tiene opciones como quesos frescos, madurados, fundidos y quesos para untar, para que se deleiten con las distintas variedades.

Construir una cultura quesera no es una tarea fácil, pero a través del trabajo de Alpina se están generando nuevas alternativas y opciones de consumo más asequibles para despertar el interés de un sector de la población hacia nuevos sabores.