Después de un 2015 que puso a prueba al sector y que, sin embargo, permitió a todos salir avante frente a retos tan significativos y fundamentales como la revaluación del dólar, la caída del petróleo y los cambios en las necesidades e intereses del consumidor, el 2016 aparece en el panorama como un año sin mayores cambios, pero, aun así, retador.

El gran enemigo del sector este año fue, sin lugar a dudas, el elevado costo del dólar, que impactó a muchos establecimientos –especialmente a las franquicias– que importan bastantes insumos y vieron cómo los costos de la materia prima llegaron a aumentarse hasta un 30%. En el año venidero las proyecciones no prevén grandes cambios en la materia, pero esa ausencia de cambio positivo en el valor del peso frente a la moneda norteamericana sí permite un escenario de planeación y desarrollo de estrategias.

Proveedores nacionales solución para el 2016

¡Es el momento de los proveedores nacionales! El sector debe aliarse con la industria nacional y, en muchos casos, ayudar a desarrollar a esos proveedores para que cumplan con estándares de calidad y puedan desplegar al máximo su capacidad productiva. No es posible que una franquicia no pueda encontrar en el país una compañía capaz de abastecerle todo el queso que puede necesitar en una semana. Es responsabilidad de la industria y del sector de la hospitalidad y la restauración el fomentar el desarrollo de la capacidad productiva para garantizar el abastecimiento de los establecimientos sin tener que sufrir las inclemencias del dólar.

Hay que tener en cuenta que el cliente actual ya no está tan interesado en los productos extranjeros. Las estadísticas señalan que cada vez son más los que quieren, exigen y están dispuestos a pagar mejor por productos locales, sostenibles y justos. Entonces, ¿por qué no?

2016 también será el año de las cocinas colombianas. Iniciativas como Fogón Colombia o Antioquia Cocina permitirán que el país siga posicionando su tradición gastronómica y la propuesta de muchos chefs jóvenes alrededor de nuestros productos. Será un buen año para atreverse a investigar, pero también para jugársela por la sostenibilidad, porque el cliente final y el mercado así lo demandan.

Datos recopilados y divulgados por la Asociación Nacional de Restaurantes de Estados Unidos revelaron que en el próximo año tendencias como la reducción de desperdicios, el uso de productos artesanales, productos regionales y todo tipo de preparaciones étnicas, abren las puertas para nuevas propuestas, especialmente desde la investigación de la gran despensa colombiana.

En fin, será un año que exigirá el mayor compromiso de todo el sector para afrontar retos que, afortunadamente, ya conocemos. Sin embargo, con un trabajo consciente, juicioso y constante, los resultados se verán. Hay que mantener el pie en el acelerador. Despedimos, entonces, un 2015 de buena cara, a pesar de las dificultades, y saludamos al 2016 con todos los retos que representa.