No basta con que tu restaurante esté nombrado en la lista Michelin. Tampoco que haya sido votado como el mejor de tu ciudad, ni que hayas trabajado para los más reputados chefs. Lo puedes perder todo.

El chef británico John Quilter lo sabe de primera mano. Después de cinco años, tuvo que cerrar su primer restaurante, Marmalade, ubicado en Manchester (Reino Unido). Un mal contrato de arriendo que no le permitió ganar dinero, la recesión económica y tres robos fueron los ingredientes que inevitablemente lo llevaron a la quiebra.

Descorazonado, con deudas a sus proveedores y sin nada que perder, Quilter estuvo a punto de rendirse y viajar a Los Ángeles (EE.UU.) a intentar ser actor y surfista. Unas semanas después de recapacitar sobre las decisiones que iba a tomar, se mudó a Londres a empezar desde cero, cocinó en las calles londinenses y les pedía a las personas que pagaran lo que consideraban que valía realmente su comida. Lo llamó ‘Food busking’.

En algún momento, el cocinero inglés Jamie Oliver vio su experimento gastronómico y lo invitó a que fuera parte de su equipo de trabajo en Food Tube, el canal que hoy por hoy tiene una audiencia de 2,5 millones de personas. Quilter se convirtió en el Food Busker, un chef y youtuber con una cuenta de 13,9 miles de usuarios en Instagram, 6,9 miles de usuarios en Twitter y 121.857 suscriptores en Youtube.

Hace unas semanas John llegó a Colombia. El chef vino con Colin Pyle, especialista en café, amigo y socio con quien emprendió Cru Kafe, una empresa productora de pods de café orgánico compatibles con las máquinas Nespresso, que son biodegradables. Procolombia los invitó a que conocieran la gastronomía colombiana, como parte de la promoción que está desarrollando la entidad del turismo gastronómico. Actualmente, Cru Kafe está lanzando un café colombiano tostado por ellos y mostrarán Londres un documental sobre la caficultura del país.

Hablé con John sobre su trabajo como youtuber y emprendedor y sobre el cierre de su restaurante que lo llevó incluso a perder su propia casa. Estas fueron las 3 lecciones que nos compartió:

“Haz lo que te hace feliz. Lo que aprendí del negocio de la comida es que tienes que hacer lo que amas. Para mí fue darme cuenta de que ser chef o ser un restaurantero es un trabajo de corazón. No me había dado cuenta que yo era más feliz siendo un presentador, un tv chef y haciendo otros negocios. Yo sigo mi corazón y ese es el mejor plan de negocios en el planeta.

Keep it simple. Si vas a hacer un restaurante mantenlo simple. Es muy fácil perder mucha plata en un corto tiempo con este negocio. Altos costos en los arriendos, chefs costosos y temperamentales, etc. Es mejor hacer una cosa increíblemente bien, que cinco cosas regular. Un producto simple, que sea fácil de producir y de replicar.

No eres nadie sin tu equipo. Recuerda que tú solo no haces el negocio. Es necesario tener un buen equipo, apasionado, pero que sepa tomar buenas decisiones.