Un barista es un profesional especializado en el café de calidad, el cual selecciona cada ingrediente para la integración de la tecnología, café, agua y tiempo para brindarle una experiencia al consumidor.

Este trabajo ha cobrado mayor relevancia en el país. Amor Perfecto es una marca comprometida con la selección y la oferta de los mejores cafés de Colombia, por lo que actualmente capacita a más de 5.000 baristas para ampliar el campo laboral y presentarles mejores perspectivas económicas.

La Barra habló con Diego Campos, barista profesional desde el 2008, sobre su clasificación al Mundial de Seúl y el futuro del barismo en Colombia.

La Barra: ¿Cómo aporta Amor Perfecto a los baristas colombianos?

Diego Campos: Amor Perfecto es una escuela que se dedica a la formación y a la educación del consumidor para mostrárles como disfrutar una buena taza de taza. Tenemos un lema que dice que tomarnos el mejor café del mundo es algo que todos los colombianos nos podemos dar el gusto de tener.

En cuanto a la industria de los baristas, enseñándoles, dándoles oportunidades, tenemos baristas muy jóvenes y personas que no están en el tema del café. Simplemente las traemos, les enseñamos, les explicamos para que ellos tengan la habilidad de mostrarle al cliente cómo es el tema del barismo y el porqué el cliente debería consumir más café y pagar un mejor precio por la bebida.

La Barra: ¿En qué se enfoca para la bebida con la que se presentará en el Mundial de Seúl?

D.C: es una bebida preparada 100% con café. Es una bebida apuntándole a utilizar todos los componentes del café, no solo dándole una utilidad al café verde del tostado sino a la cáscara y al mucílago que son componentes que no se utilizan, que no están valorados.

La cereza del café está compuesta por muchos elementos internamente, no solamente la almendra que se tuesta. Tenemos la cereza, que en este caso sería una cáscara o una pulpa, que se retira para el despulpado y la fermentación. La fermentación del café se realiza para retirar el mucílago, ya que es pegajoso y no permite que el pergamino quede libre de esa baba. Algo agradable del mucílago es que es muy dulce, ese dulce es el siguiente componente de la bebida diseñada. Ya tenemos la almendra que es la que se tuesta y la que nos da el perfil del sabor que queremos mezclar con la cáscara, con el mucílago y con el espresso.

La Barra: ¿Cómo es el proceso para llegar a este Mundial?

D.C: hay una competencia nacional. En Colombia pasa algo muy chévere y es que siempre hay muchos baristas; tienen que poner un límite porque la cantidad de jueces que hay no es la adecuada para los que quieren participar. Hay muchos baristas que quieren participar, pero no tienen el cupo. Es agradable ver que cada año hay más.

Quien gana la competencia, representa al país en el mundial. Todas las competencias nacionales se desarrollan por medio de la World Barista Championship, que es la que organiza la competencia mundial.

Barista de Amor Perfecto

La Barra: ¿Cuál es la complejidad de una competencia como esta frente a las demás?

D.C: la complejidad de la competencia está en la habilidad que pueda tener uno como persona, profesional, el manejo de los nervios, el manejo del público, el profesionalismo que yo pueda tener al momento de preparar. Son 30 personas preparando café y todas preparan un buen café, tienes que encontrar el punto en donde tú ya no seas uno más sino que pones un punto más adelante.

La Barra: ¿Cuál es el valor del café colombiano?

D.C: con café colombiano uno puede lograr muchas cosas, a nivel mundial todo el mundo habla del café colombiano. Los baristas y los finalistas usan café colombiano, ganan mundiales con el café colombiano, pero el barista no lo es.

Si estamos hablando de un buen producto, estamos hablando de una buena mano de obra. Si no nos mostramos como profesionales y nos ponemos al mismo nivel de los demás, entonces el barista colombiano quedará así.

Lo bueno de ser un país productor es que uno puede gastar el tiempo que quiera conociendo el proceso, generando una relación con el productor.

La Barra: ¿Qué recomendaciones le puedes dar a los baristas que están iniciando?

D.C: sí está la oportunidad, sí se puede lograr un desarrollo, sí se puede obtener una carrera.

Hay que formar una cultura en la que la gente se refiera al barista como al chef, al bartender, el sommelier. Podemos llegar así de lejos, pero hay que seguir apostando más y no desistir.