Reconocido como uno de los mejores chef del país, Carlos Ibañez lidera tres de los mejores restaurantes de Bucaramanga. Además, arrasó en los más recientes Premios La Barra. Conozca sus claves de éxito.

Tener 35 años y ser el mejor chef del país es una hazaña que pocos han logrado. Para conseguirlo no solo se necesita de talento, sino de disciplina, pasión y amor por la cocina. Cualidades que reúne el bumangués Carlos Ibáñez, quien a su corta edad, ya hace parte de la élite de la cocina nacional. Tan solo este año tuvo once nominaciones en los Premios La Barra.

La historia de este ‘genio’ de la cocina comenzó en Estados Unidos, donde se formó junto a los mejores chef del mundo. Sus maestros fueron franceses que le inculcaron lo que considera la clave del éxito: La disciplina.

“Como cocinero fui formado por una brigada francesa clásica, en la que la disciplina es lo fundamental en cualquier restaurante. Crecí con una presión de excelencia. Esa creo que es mi fortaleza”, afirma Carlos.

En Estados Unidos trabajó para la cadena Fairmont, una compañía con sede en Canadá de hoteles de lujo, que opera en 20 países y fue subchef en el lujoso Setai Hotel en Miami, el cual recibió el mayor galardón al que un restaurante puede aspirar: una Estrella Michelin.

Y fue bajo esa filosofía de exigencia y disciplina adquirida durante 13 años de trabajo en el extranjero, que Carlos decidió volver a Colombia. Desde su llegada, tuvo claro que su principal meta sería revolucionar la gastronomía de su ciudad natal, Bucaramanga.

“La oferta gastronómica era muy buena, pero estaba limitada a lo típico. Los restaurantes estaban diseñados para mostrar la comida local”, por lo que consideró que ya era hora de darle a la ‘ciudad bonita’, conceptos gastronómicos completamente diferentes.

“No había sitios italianos buenos, no había restaurantes internacionales, ni pubs. Entonces no era que Bucaramanga no estuviera bien, sino que todo estaba basado en la gastronomía de la región”, agrega.

Hoy Carlos hace parte del grupo Pent House y en compañía de un equipo de restauradores jóvenes e igualmente talentosos, lidera tres proyectos: Chicken Box, catalogado, dos años atrás, como ‘mejor nuevo restaurante’ en los premios La Barra; Batuto Sofritto e Trito, un restaurante 100% italiano y La Clausen, una parrilla campestre en Floridablanca.

Tal como ocurrió durante su estadía en Estados Unidos, en Colombia no ha parado de recibir premios. Es conocido como el mejor chef de Boyacá y Santanderes y este año en los más recientes Premios La Barra, su restaurante Batuto se llevó el premio a Mejor Nuevo Restaurante. También fue el ganador en la categoría Mejor Restaurante Manteles y uno de sus pupilos, Andrés Capacho, fue nombrado el mejor Chef Revelación.

A la hora de hablar de estos reconocimientos, Ibañez tiene las cosas muy claras: “hay muchas noches de trasnocho, de sacrificio. Tener un restaurante que funcione durante varios años no es fácil y se debe entregar todo a él. Es cuestión de amor y mucha disciplina”.

Actualmente este chef ‘revelación’ hace parte del Club La Barra. “El club me ha aportado mucho, como la exposición que nos permiten tener a nivel local y nacional. Pero lo más importante son las capacitaciones que nos llevan a estar actualizados en diferentes temas”, señala Ibáñez, quien concluye con la siguiente reflexión:

“La diferencia entre un restaurante que cierra en sus primeros años, a un restaurante que se mantiene es: entre más especializados estén sus procesos, más capacitación haya y mejores empleados tenga. Esa es la clave”.

Acerca de Club La Barra

Es el primer club de beneficios, experiencias y privilegios para la industria de la hospitalidad en Colombia. Con más de 600 socios a nivel nacional, el Club La Barra se consolida como la comunidad de profesionales más importante del sector gastronómico.

Informes:
http://clublabarra.com/
marketinglectores@axioma-group.com