La coctelería es un arte en constante evolución. Desde su gran auge a mediados del siglo XX hasta la fecha se ha convertido en una ciencia que despierta cada día más la curiosidad de mixólogos y apasionados de la cocina. Uno de ellos es Farid Elhaje, dueño de El Bardo, una exquisita propuesta gastronómica enclavada en la icónica zona G de Bogotá, que ha decidido llevar los más ambiciosos conceptos de la cocina árabe al exótico universo de los licores.

“El Bardo nació con toda la intención de rescatar la verdadera oferta que se vive en el Medio Oriente”, asegura Farid Elhaje, dueño del restaurante.

Inspirado en las poesías de los viejos juglares, este referente de la cocina en la capital creó cinco placenteras fusiones que integran los suculentos ingredientes de las parrillas de Medio Oriente y los sabores de licores tan apetecidos como el ron, el tequila y la ginebra.

“Esto es una creación de autor en la que se toman ingredientes propios de la cocina de Medio Oriente y se transforman en una propuesta atrevida y única en su categoría, que le permite a nuestros clientes compartir una experiencia inigualable”, explica Farid Elhaje.

 

Este innovador concepto de coctelería, que contó con el criterio de Adrián Madio, uno de los mejores bartender del país, hace parte de la nueva apuesta de El Bardo tras su primer año de debut en la capital colombiana. Con esta exclusiva oferta, los amantes de este arte podrán disfrutar de una singular experiencia que evoca lo más íntimo y profundo de la cultura gastronómica árabe en una sola copa.

  • The Winemmus: esta es una bebida hecha con ‘aquafaba’ (agua derivada de la cocción del garbanzo), vino tinto y limón. Se sirve con garbanzos tostados picantes.
  • El Jardín Perfumado: este cóctel, inspirado en la famosa obra árabe del mismo nombre, es una combinación refrescante de Gin, acompañada de eneldo, bulbo de hinojo y limón.
  • Maraniun: esta es una preparación a base de leche de marañón casera, mezclada con vodka, esencia de azahar y perejil. Se sirve con nueces de marañón.
  • Pergaminos y Papeles: este cóctel se prepara a través de una técnica llamada fat-washing, que consiste en congelar un licor y una grasa hasta que esta segunda se solidifique y el primero se separe. Para este caso, se utiliza ron y mantequilla avellanada. Se sirve con angostura de café, semilla de marañón y sirope de dátil en un vaso que anteriormente fue ahumado con tabaco de uva y un pergamino. Este cóctel, además brinda toda una experiencia al comensal, pues el mesero le leerá un poema mientras se lo sirve.
  • Diantre: esta bebida está hecha de tequila con reducción de jengibre, miel de flor de jamaica, limón y soda.

El Bardo le apuesta a la renovación. Por eso, hoy su prioridad es explorar todos los sabores que seducen a sus comensales, y crear conceptos que se conviertan en referentes del sector gastronómico en la capital. Además, ser partícipe de una apasionante experiencia en el que la poesía active el sentido del gusto y la imaginación de quienes los visitan.

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