*Por Diana Tirado y Carlos Rodríguez

El pasado 12 de diciembre de 2018, Dislicores dio apertura a su primera Mega Store  en Bogotá, con el fin de ofrecerle a sus clientes de la capital un lugar donde no solo pueden encontrar alrededor de 1100 etiquetas y un inventario de $1500 millones, entre vinos y licores, sino además un espacio lleno de experiencias.

De esta manera, dicha tienda está dividida por zonas -entre vodka, ginebra, vinos y destilados, entre otros-, así como salas de experiencias, principalmente de vinos, whisky, tequila y cerveza.

De acuerdo con Luz María González de Bedout, presidenta de Dislicores, “la idea de esta Mega Store es brindarle al cliente un mejor producto y un buen precio, además de una asesoría y compañía. Adicionalmente, esta tienda es una buena oportunidad de compra, con descuentos, con tardes de experiencias, con momentos de esparcimiento; así que lo más importante de esta mega tienda es que nosotros queremos acercarnos al cliente y proporcionarle un centro de experiencias maravilloso”.

Por su parte, Luis Fernando Valencia, director de eventos para Dislicores, señala que “en Medellín tenemos una terraza de experiencias con los aliados, con quienes hacemos tardes de paellas o de parrillas, tardes de carnes, tardes de whisky, por dar un ejemplo, y esto es lo que tenemos pensado hacer en un espacio de la Mega Store de Bogotá, con jamones, quesos y vinos, teniendo en cuenta que la idea ya funciona. Por ende, creemos que esto es lo que hace la diferencia, esa característica especial de que se pueden encontrar vinos y licores, además de opciones de comida”.

Si bien Dislicores cuenta con varias tiendas, la idea de estas Mega bodegas, más que ofrecer una gran variedad de productos a precios asequibles, es presentar centros de experiencias en donde sus visitantes no solo van a comprar, sino a compartir.

Así, lo que las diferencia de las tiendas convencionales es que, primero, tienen alrededor de cinco centros de experiencias, entre ellos de vinos; segundo, que existen espacios para disfrutar de los licores con comida como salami, jamones, panes y demás; tercero, que allí la gente puede encontrar góndolas de donde pueden seleccionar y tomar los productos directamente; y cuatro, que los clientes cuentan con asesoría, guía y/o acompañamiento a la hora de elegir el trago que desean.

“El objetivo es que el cliente conozca el origen de los productos, sea acompañado y dirigido perfectamente y que su elección sea inteligente, pues, por ejemplo, hemos notado que los millennials son muy racionales en su manera de comprar y que les gusta mucho que los guíen, no se mueven por el precio y la cantidad de consumo, sino que se deciden por la calidad y el buen gusto de disfrutar un buen momento con moderación”, comenta Luz María González de Bedout, presidenta de Dislicores.

Aunado a lo anterior, el propósito de dichas Mega Store también es proporcionar productos que no sean del portafolio de Dislicores, con el fin de que los clientes encuentren un abanico de opciones amplio y sean ellos quienes tomen la decisión de qué consumir, sin necesidad de imponerles una marca o etiqueta, ni ceñirlos únicamente a los licores de la compañía.

Finalmente, Dislicores invirtió alrededor de $500 millones en el montaje de esta nueva mega tienda y, en palabras de Luis Fernando Valencia, esperan vender -para iniciar- alrededor de $1500 millones mensuales, teniendo en cuenta que “en Medellín vendemos, en una sola tienda, $3000 millones al mes, aproximadamente”.