Los importadores del sector están cada vez mas preocupados por las consecuencias que ha traído la nueva ley 1816 que establece un aumento de los impuestos a los vinos y los licores cercano al 30%, como resultado las ventas han disminuido debido a los altos precios en el mercado. Lo anterior es un reflejo del mal momento por el que están pasando las empresas y la cultura del vino en Colombia.

El vino anteriormente tenía un solo impuesto que era proporcional al grado alcohólico y se denominaba ICO, actualmente el vino tiene dos impuestos: un iva del 5% y el impuesto al consumo ICO dividido en dos partes: la primera es proporcional al grado alcohólico y la segunda corresponde a un impuesto ad-valorem del 20% sobre el precio que el DANE determine en su certificación anual.

La Barra habló con Vincenzo Brigante gerente de Campania Ltda, Economista de la Universidad de Manchester y empresario del sector desde hace 12 años, quien nos contó sobre el panorama del sector, las expectativas y el futuro que visualizan los importadores en este difícil momento.

LB: ¿Cómo lo ha afectado a usted como importador la nueva ley de licores?

VB: Las ventas han disminuido un 10%-15% con respecto al año anterior, pero si tenemos en cuenta que el mercado ya estaba resentido en el 2016, la caída en los últimos dos años se encuentra en el orden del 20%-25%.
LB: ¿Qué consecuencias ha traído la nueva ley de licores en el consumo de vino en Colombia?

VB: La decisión de compra de los consumidores estará determinada por el precio de venta y no realmente por sus preferencias, en definitiva la gente tomará vino de menor calidad que antes y aumentará el contrabando por el diferencial de precios.

LB: ¿Cómo establece el DANE el impuesto de un vino?

VB: Es un precio administrativo. El DANE hace un levantamiento del precio en el mercado por cada uno de los productos importados. Sobre este precio observado y certificado se calcula el impuesto ad-valorem del 20%.

En nuestro caso específico, el DANE realizó un sondeo del precio de nuestros productos entre los distribuidores en lugar de tomarlo directamente de la fuente, es decir el importador creando de esta manera una distorsión de precio que perjudicó la competitividad de algunas de nuestras referencias más exitosas.

LB: ¿Cómo es el trámite con el INVIMA para certificar los vinos en Colombia?

VB: El tramite es excesivamente largo, toma de dos a tres meses para obtener el registro sanitario, si no hay ningún problema con las etiquetas o los documentos. Si a eso le sumamos los tiempos requeridos en la gobernación podemos estar hablando de un promedio de seis meses para lanzar un nuevo producto al mercado.

En otras palabras el problema es la imposibilidad de llegar al mercado en el momento adecuado.

Es imposible negar que el estado está atacando a los importadores de vinos y licores por todos lados: han aumentado los impuestos y los trámites administrativos, las cosas son cada vez más difíciles. Esto en el largo plazo tendrá un efecto adverso tanto en el recaudado como en la generación de riqueza del sector.

LB. ¿Qué estrategias esta implementando como importador para solventar la reducción en ventas del vino?

VB: Reducir el margen de ganancia y esperar que los restaurantes hagan lo propio. Adicionalmente, solicitar apoyo a nuestros proveedores y manejar de manera más eficiente los inventarios.

LB: ¿Cuál es la diferencia de un vino italiano, frente a un vino chileno o argentino?

VB: La diferencia es la latitud, es decir se refiere a la posición geográfica. Adicionalmente, los ricos y diversos suelos italianos permiten que este país tenga un riqueza enológica incomparable.

Las personas se están cansando de tomar las mismas cepas de vino y están buscando otras que les brinden nuevas experiencias. Ante esta necesidad, los vinos italianos son una buena opción.

Por ello, nosotros recomendamos dos vinos muy especiales. El primero es “El lacryma christi rosso del vesuvio FEUDI DI SAN GREGORIO” que se produce de dos cepas cultivadas en los terrenos volcánicos cercanos al vesuvio y tienen un sabor alucinante a pesar de no tener origen controlado. El segundo es el Greco di Tufo FEUDI DI SAN GREGORIO que es un vino blanco muy conocido y apreciado en la región de Campania que acompaña de manera sobresaliente la comida de mar. Estos vinos cuestan alrededor de 70 a 80 mil pesos la botella.

Los vinos italianos corresponden al 1% o 2% del mercado colombiano

Vinos Campania

LB: ¿Cómo ve la cultura del vino en Colombia?

VB: El consumo del vino en Colombia venía creciendo de manera importante debido a que los impuestos eran bajos. Ante esta nueva situación de precios vamos a ver como se acomoda el mercado. En mi opinión, lo que va a ocurrir es que el consumo se va a desacelerar.

LB: ¿Cómo ve el futuro del vino en Colombia?

VB: El futuro es oscuro. Importante que las autoridades recapaciten sobre el impuesto, porque de lo contrario se afectará seriamente la generación de empleo y riqueza en sectores relacionados tales como hoteles, restaurantes, grandes superficies, etc. debido al auge del contrabando.