rocharperRahman “Rock” Harper ganó la tercera temporada del reality gastronómico Hell’s Kitchen. Estuvo en Colombia y esto le recomienda al sector de la restauración.

Fue uno de los invitados principales en la segunda versión de Sabores Cartagena Gourmet Festival que se llevó a cabo del primero al cuatro de julio. Su paso por Colombia le permitió conocer más a fondo la gastronomía y la despensa del país.

Revista LA BARRA entrevistó a “Rock” para saber cómo ve la evolución de la hospitalidad colombiana y qué expectativas tiene de ella.

LA BARRA: ¿Ve alguna evolución en la gastronomía colombiana?

ROCK HARPER: A medida que construimos puentes y tenemos conversaciones, crecemos en conjunto. Los chef colombianos se están esforzando para que el mundo conozca su gastronomía y una vez que los chef extranjeros visitan Colombia quedan ansiosos por conocer más. La evolución es evidente por la forma que los colombianos mantienen la integridad y la historia de su gastronomía; además, al mismo tiempo añaden ingredientes y técnicas contemporáneas.

LB: ¿Cuál es su consejo para la industria de la hospitalidad colombiana?

RH: Nunca tengan miedo de fallar. Muchas veces en la cocina la gente tiene miedo de tomar riesgos y desafiar los límites. Toma riesgos y trabaja fuertemente para ser grande en todo lo que haces. Si tu ganas, tus comensales ganan.

5481f5ec 71b6 46d7 a643 cbae9f0066a1LB: ¿Qué ingrediente le gustaría utilizar de nuestra despensa?

RH: ¡La guanábana! Nunca había visto o probado nada parecido, las posibilidades de uso que presenta son emocionantes.

LB: ¿Cómo otros países sienten nuestra gastronomía?

RH: En Estados Unidos estamos muy familiarizados con las arepas, pero no conocemos más. Colombia es tan diverso que resulta difícil o incluso imposible resumir la cocina colombiana en solo unos platos. Los estilos son tan diferentes en las regiones que se dificulta identificar cuál es su estilo de gastronomía. Hay muchos chefs trabajando para “anunciarlo por el mundo”, pienso que muy pronto la cocina colombiana tendrá una presencia global destacada.

LB: Desde su experiencia ¿cuál es la parte más difícil de ser un restaurador?

RH: ¡El dinero! Obviamente el dinero ayuda mucho, pero es muy duro cuando no tienes suficiente, y en realidad nunca tienes suficiente. Sin embargo, los restauradores siempre encuentran la manera de hacer que las cosas sucedan. Mi motivación primaria no es el dinero, lo que hago es por amor a mi arte y por el amor a la gente.

El dinero puede ser un símbolo de progreso y éxito, pero nuestros negocios no siempre generan grandes retornos, lo que aveces dificulta las cosas. Sin embargo, yo respeto todo el proceso porque sin enfrentar dificultades financieras ¿existirían los grandes restauradores alcanzado la maestría? Sin bien duele no tener suficiente dinero en un restaurante, aprecio el proceso y lo que aporta para mí en el viaje de ser restaurador.

LB: ¿Cuál es la parte más difícil de crear un negocio?

RH: ¡Dinero! Aunque aparte de eso pienso que lo más difícil es enfrentar la incertidumbre, soy obsesivo tratando de controlar mi destino y mi negocio porque nada está escrito. Yo tengo fe, pero hay cosas que están fuera de mi control y es ahí donde entra el riesgo de la incertidumbre. He aprendido que las personas súper exitosas trabajan más que cualquiera para minimizar ese riesgo, sin embargo, siempre estará presente.

Como artista y empresario trato de separar mis dos roles, chef y presidente. En los altos círculos empresariales hay poco espacio para decisiones basadas en emociones. En la cocina las cosas pueden tornarse emocionales e intensas, en el buen y mal sentido. Mi proceso ha consistido en aprender cuándo ser Rock el chef y cuando ser Rock el presidente. Aceptar estas situaciones es lo que me ayuda a ser exitoso. Mucha gente se desanima al iniciar su negocio porque las cosas no siempre salen como lo planeado, a mí también me pasó, pero el primer paso es respirar, aceptar la situación y actuar de forma coherente.