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LOS RESTAURANTES HAN USADO YA 28.500 LITROS DE ACEITE

Un litro de aceite es capaz de contaminar 50.000 de agua. Consciente de ello, la Expo ha querido dar ejemplo y ha desarrollado todas las buenas prácticas posibles en el tratamiento de este tipo de residuos logrando que en los 70 puntos de restauración del recinto…

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Un litro de aceite es capaz de contaminar 50.000 de agua. Consciente de ello, la Expo ha querido dar ejemplo y ha desarrollado todas las buenas prácticas posibles en el tratamiento de este tipo de residuos logrando que en los 70 puntos de restauración del recinto no se arroje ni una sola gota de aceite por el fregadero, una costumbre muy perjudicial para el medio ambiente. Fue el centro de empleo Naturalmente Social Recikla el que propuso a la Expo hacerse cargo de todo el aceite usado del recinto. Esta entidad sin ánimo de lucro, que ha sabido aunar en un mismo proyecto la inserción social y laboral con la mejora medioambiental, puso en marcha en febrero pasado la recogida de aceite vegetal con el objetivo de proporcionar empleo a los discapacitados intelectuales. De momento lo está consiguiendo y ya emplea a 14 disminuidos. “Además, de esta forma también colaboramos con la conservación del planeta”, explica José María López, portavoz del centro, que está constituido por cuatro oenegés (Adislaf, Atades Huesca, Atadi y Koiné Aequalitas).

A día de hoy, la labor de Recikla en la muestra no ha podido ser más productiva. De hecho, ya ha recogido 28.440 litros de aceite y sus previsiones indican que se alcanzarán los 45.000 litros al final de la muestra. El proceso es sencillo: casi todos los días dos discapacitados y su encargado recorren los restaurantes de Ranillas para recoger los bidones llenos y dejar otros vacíos. El aceite usado se traslada en una furgoneta a la planta que tiene el centro en el polígono Empresarium. “Una vez ahí realizamos las primeras decantaciones y le quitamos las impurezas”, explica el gerente de Recikla, Diego Muñoz, que se muestra muy satisfecho con la “gran cantidad” de aceite que se está recogiendo.

Pero la labor medioambiental que realiza este centro de empleo va más allá de los límites del recinto de la muestra. No en vano, la entidad recoge aceite en numerosos puntos de la geografía aragonesa y cuenta ya con una cartera de 600 clientes. “Recogemos desde Valderrobles, Ariza o Teruel hasta Sabiñánigo, Mora de Rubielos o Binéfar”, indica Muñoz, que reconoce que “no está nada mal” para llevar tan solo seis meses operativos. “Los encargados de los restaurantes prefieren dárnoslo a nosotros antes que a una empresa privada. Además, nuestro servicio es totalmente gratuito”, apunta Muñoz. De hecho, la entidad solo consigue beneficio cuando le vende el aceite a la planta de biodiesel que la firma Entabán tiene en Alcalá de Gurrea (Huesca).

Una rentabilidad necesaria para hacer frente a las nóminas de los trabajadores, a pesar de que los discapacitados reciben el salario mínimo. “Los directivos no cobramos nada”, aclara López, que destaca que otro de los objetivos de la iniciativa es que la sociedad cambie su percepción hacia los discapacitados intelectuales: “Cuando la gente los conoce y trabaja con ellos se quita muchas ideas preconcebidas”. Además, y como destaca Muñoz, “la mejor forma de mejorar su calidad de vida es proporcionándoles un empleo”.

De la misma opinión es Jorge Pérez, el encargado del equipo de recogida de la Expo , que subraya que incorporarlos al mercado laboral es la forma “más eficaz” de integrar a los discapacitados a la sociedad. “Estoy muy contento de trabajar aquí porque creo que ayudarles en su empleo diario es mucho más beneficioso que hablar con ellos en un despacho”, indica este trabajador social de 23 años. Y así lo constatan además los propios discapacitados. “Yo nunca había trabajado y desde que estoy aquí me siento más alegre porque me siento útil”, comenta Javier Oteo. En este mismo sentido se manifiesta Raúl Pérez, que añade que de esta forma “dependemos menos de nuestros padres”.

De momento, la iniciativa está siendo tan positiva que ya quieren ampliar su campo de acción. “Ahora queremos empezar a recoger equipos electrónicos y móviles”, indica Muñoz. Además, Recikla va a intentar trasladar su iniciativa a otras comunidades. El objetivo final: emplear cada día a más discapacitados intelectuales. Que así sea.

Fuente: http://www.capaces.org

Septiembre de 2008