Con gran esperanza el gremio gastronómico recibió la propuesta de reemplazar el IVA por el impuesto al consumo del 8% presentada por el gobierno en la reforma tributaria del 4 de octubre. Sin embargo, el anunció del Ministro Cárdenas de no seguir adelante, nos dejó estupefactos.

No se entiende cómo un sector que desea combatir con la informalidad, fomentar la competencia sana de los establecimientos y ofrecer mejores alternativas al consumidor puede de un día para otro derrumbar la propuesta.

Para comenzar el debate y la defensa del impuesto del 8% hay que hacer claridad con cifras:

Actualmente los colombianos invierten la no despreciable cifra de 22,55 billones de pesos en establecimientos del sector gastronómico al año.

Según las más recientes cifras del DANE sobre el empleo, la rama de actividad que concentró el mayor número de ocupados jóvenes fue el comercio, los restaurantes y hoteles con el 29,3%.

Y sin embargo, apenas el 20% de los establecimientos en el país están registrados y aportan impuestos ¿Por qué? ¿Por qué hay tanta informalidad en el sector?:

Para los que no lo saben, apenas un 25% de los insumos que compra un restaurante pueden descontarse a final de mes para entregar el IVA . Es claro que no hay un alivio, ni una motivación que impulse a los empresarios a formalizarse.

Además, en la ley están estipuladas todas las formas para que un restaurante evada, funcionando perfectamente hasta con 5 puntos de venta bajo el mismo Rut con 5 razones sociales diferentes, gracias a las asociaciones (como lo hacen algunos asaderos, bares, etc.)

Es claro que bajo este modelo a nadie le conviene ser formal. Y es apenas lógico que en LA BARRA recibamos está noticia como un golpe al sector gastronómico.

Establecer el impuesto al consumo del 8% es la vía correcta y si hay molestias de la gente del común por gravar los “corrientazos” o la alimentación de los colegios es porque hay desconocimiento del sector, porque el gobierno no ha sabido explicar la propuesta y no se quiere tomar la molestia de luchar por este cambio.

Hay que hacerle entender a la población que gravar un impuesto no necesariamente significa subir los precios del consumidor final. Si con el IVA a los alimentos se logra establecer un equilibrio, todos ganaremos.

La experiencia a nivel internacional demuestra el éxito de está propuesta, como apunta nuestro columnista especializado en restaurantes, Luis Pombo.

“El sector informal ante esta situación puede y debe competir cara a cara con el formal, mostrando que es perfectamente capaz de aportar a la restauración nacional artesanalidad, naturalidad, calidad y buen gusto. Es importante entender que se debe competir en buena lid, en aspectos donde los otros no pueden llegar y entendiendo que hay que cumplir con obligaciones que deben repercutir en el bien de todos”

Reiteramos que esté es el camino y queremos saber dónde están todas las personas, los gremios asociaciones que nos apoyan.

Que no se quede la discusión en el tintero , hay que poner este tema en la agenda nacional. Esperamos sus comentarios vía twitter @revistalabarra hashtag #reformatributaria #restaurantes

Columna de opinión