En Colombia, alrededor del 15% o 16% de los habitantes son consumidores de vino. Desde hace cuatro años, esta cultura de consumo se ha ido potencializando en el país, pero la nueva Ley de Licores, junto con la Reforma Tributaria, han dificultado su comercialización y han puesto un alto al crecimiento de la demanda.

Esto ha generado una preocupación entre los proveedores, distribuidores y propietarios de restaurantes, que han tenido que valerse de nuevas estrategias para que no se baje el consumo de este tipo de bebidas. Para Andrés Pérez, director de Marca Lapostolle & Catena Zapata, la estrategia para motivar el consumo de vinos en el sector horeca es realizar catas con los clientes más fieles al establecimiento con el fin de que conozcan el producto y lo compren.

“Estamos empezando a importar productos de nuestras bodegas y sus líneas de entradas para contrarrestar un poco este impuesto. También atacamos los clientes con alto nivel adquisitivo. Nuestro distribuidor principal, por ejemplo, son los restaurantes de Leo, los cuales son premium. Queremos traer vinos que no se veían antes para atraer más clientes.”

Aún así, para Andrés Pérez, el volumen de venta de los vinos está disminuyendo considerablemente y se está limitando su variedad por el alto costo con el que llegan al consumidor. No importa el tipo de gama que tenga el vino. Las personas que no beben con frecuencia esta bebida prefieren la economía, por lo que se está perdiendo la calidad. Por eso, apuntarle al consumidor conocedor puede ser una solución, ya que ellos aprecian la bebida sin importar su costo.
Importadores
Chile y Argentina son los países que más exportan estos productos a Colombia. Anteriormente, debían pagar un impuesto muy bajo para entrar esta bebida al país, pero con la nueva ley el aumento de los precios fue inevitable.

En una entrevista para El Tiempo, el embajador argentino Marcelo Stubrin afirmó : “El vino en Colombia no es barato. Y el nuevo marco, tal y como está planteado hoy, claramente lo va a encarecer. Y eso nos preocupa, pues lo más probable es que implique un retroceso en el consumo que golpeará no solo a los amantes del vino sino a sectores importantes de la economía colombiana, como el de los restaurantes, además de decenas de bodegas argentinas que generan miles de empleos y que han hecho enormes esfuerzos por estar presentes aquí para que el vino haga parte de la vida cotidiana de los colombianos y la enriquezca”.

Sin embargo, lo que más les sorprende a estos dos países que aportan el 70% del vino consumido en el país, es que la bebida fermentada tenga el mismo tratamiento que la bebida destilada cuando los grados de alcohol son diferentes y los efectos que causa en el cuerpo del ser humano, también. Algo que no ocurre ni en EE.UU. que son el principal consumidor mundial, ni en la mayor parte de Europa y América Latina donde se llega a considerar incluso esta bebida como un alimento.

“No resulta comprensible que se meta en la misma bolsa a los destilados y al vino, que es un fermentado. El vino no supera los 14,5 grados de alcohol y su impacto en la salud no tiene nada que ver con el de un destilado de 35 o más grados de alcohol. Por eso, en la mayor parte del mundo se gravan de forma diferenciada. Es más, la Organización Mundial de la Salud tiene informes y estudios donde se deja constancia (de) que un consumo moderado del vino puede ser beneficioso para la salud en múltiples aspectos”, dijo Ricardo Navarrete en la entrevista de El Tiempo.

Además, consideran que no es beneficioso gravar más al vino porque nunca competirá con los destilados tradicionales de Colombia como lo son el aguardiente y el ron. Tampoco que aumenten los procesos de acreditación del INVIMA y el Dane para poder distribuirlos por el país, ya que dificultan su comercialización y trae como consecuencia el aumento del contrabando. Esto gracias a la cantidad de procedimientos engorrosos que tienen que hacer los importadores que demoran mucho tiempo, lo que genera pérdidas en las empresas.

Oportunidades para la industria
Las cenas son el espacio donde más se consumen este tipo de productos en Colombia. Por eso, hay que apuntarle a venderlos en esos momentos, ya que en otros instantes es mal visto porque se considera al vino como una bebida alcohólica.

Se ha intentado abrir nuevos espacios en el día como el brunch o el almuerzo para fomentar el consumo de esta bebida, pero todo es un proceso para que se adentre en la cultura.

De ahí, que sea importante tener dentro de su establecimiento un buen sommelier, una lista de vinos, un buen enólogo y un importador para que establezca cual es la mejor oferta de vinos que sirven para acompañar los platos que ofrece dentro de su restaurante y que  van acorde con su modelo de negocio para que de esta manera los compren.

También, es importante tener en cuenta el gusto de los clientes, ya que ellos son los que determinan y esclarecen cuales son los productos que más se venden.

Finalmente, aunque el panorama se torne negro para el consumo de vinos, lo importante es realizar estrategias que permitan captar clientes y reducir los precios para que no se recienta  el bolsillo de los consumidores.

Dentro de los nuevos productos que trae Catena Zapata al mercado colombiano están: el vino Fortuna Terrae Malbec, River Stones Malbec, Mundus Bacillus Terrae Malbec y White Bones Chardonnay.