Vietato il cioccolato

 

VIETATO IL CIOCCOLATO A LA CONQUISTA DE LOS PALADARES COLOMBIANOS

Cerca al Parque de la 93, en la calle 95 No. 11A – 59, Vietato il cioccolato abrió sus puertas. Es una nueva tienda de chocolate en la que este dulce alimento, preparado de forma artesanal y según los tradicionales criterios europeos…

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Vietato il cioccolato, un concepto que seducirá con su novedosa propuesta basada en el chocolate europeo y artesanal como protagonista.

Cerca al Parque de la 93, en la calle 95 No. 11A – 59, Vietato il cioccolato abrió sus puertas. Es una nueva tienda de chocolate en la que este dulce alimento, preparado de forma artesanal y según los tradicionales criterios europeos, se robará toda la atención.

Las combinaciones de sabores, colores y decoración que los amantes del chocolate encontrarán en este nuevo rincón, hacen parte de esta propuesta que busca que el chocolate se convierta en un beneficio emocional para sus comensales, quienes podrán dejarse llevar por un recorrido que deleitará los sentidos.

“Queremos que el buen chocolate le llegue a todas las personas, que gocen de todas las presentaciones y tengan una amplia gama de los mejores sabores”, afirma Giovanna Lorenzini, propietaria del lugar. El chef pastelero Sebastián Sánchez del Colegio de Cocineros Gato Dumas, entidad que asesoró a Lorenzini en el montaje de la carta de Vietato il cioccolato, afirma que el chocolate se convertirá en “el quinto elemento”.

“En Vietato il cioccolato las personas encontrarán el fuego, el agua, la tierra, el aire y el chocolate, un alimento que no es de primera necesidad, pero genera satisfacción en quien lo consume y ayuda a sentirse mejor” asegura Sánchez.

La herencia europea
En Vietato il cioccolato, que en italiano significa prohibido el chocolate, todos los productos se elaborarán siguiendo las tradiciones y procedimientos europeos, región a donde se remontan los orígenes del chocolate moderno. “Queremos traer a Colombia el chocolate de Europa, donde se ha hecho grande y donde se han desarrollado las mejores técnicas”, asegura el chef pastelero.

Por esta razón, en Vietato il cioccolato se encontrarán todos los tipos de chocolates: desde los dulces hasta aquellos más suaves, pasando por los amargos y blancos. Según Sánchez, “En vez de recurrir a excéntricos sabores, buscamos respetar los tradicionales realizando nuestras propias mezclas con resultados únicos con la más delicada e innovadora presentación”.

Los chocolates de Vietato il cioccolato entonces, serán más refinados y el chocolate prevalecerá con respecto a los ingredientes de relleno, aunque habrá un equilibrio entre ellos. Así son los chocolates belgas que no se diferencian mucho de los suizos, pues todos los países de Europa conservan las mismas características.

Producción artesanal
Otro de los atractivos de Vietato il cioccolato es que su producción es artesanal y se valora al chocolate como la materia prima principal, evitando hacer fusiones que no resultan del todo adecuadas, si se tiene en cuenta que el chocolate no es tan versátil como otros ingredientes. De esta manera se logra que los sabores sigan siendo clásicos, pero con una presentación refinada, propia de un artesano de la pastelería.

Nosotros compramos diferentes tipos de chocolates, de diferentes regiones, y los mezclamos para obtener nuestros propios productos. Ese chocolate se derrite y se mezcla a mano, luego se pone en mármol de granito donde se cristaliza y copia el brillo, dando un acabado atractivo y agradable a la vista”, manifiesta Sánchez.

“La idea es volver al proceso real del chocolate que se hace a mano, pero con la terminación y perfección de la mejor máquina y con los más altos estándares”, asegura Giovana Lorenzini.

Prohibido abstenerse
La preparación de chocolates de forma artesanal se convertirá en todo un espectáculo en Vietato il cioccolato, pues el lugar fue diseñado estratégicamente para que los comensales puedan ver de cerca el proceso de cocción y elaboración de todos los productos. La cocina se integra a los otros espacios a través de un vidrio transparente que permite ver a los chefs pasteleros en acción.

De acuerdo con Lorenzini, se trata de una revolución en el concepto de cocina abierta que existe en el país, debido a que por primera vez todo el espacio va a estar a la vista de los clientes quienes tendrán, de esta manera, una firma de calidad y podrán estar al tanto de lo que ocurre durante la elaboración de los productos que luego van a consumir.

El local, siguiendo esta línea, promoverá un ambiente abrasador como los que se viven en los sitios especializados de invierno en Europa, marcará la diferencia con respecto a los productos y se convertirá en un refugio para ir a pecar, donde se podrá probar ese codiciado dulce prohibido.

El diseño del lugar, que corrió por cuenta del arquitecto Gabriel Sastre, también se creó pensando en los gustos de los clientes. Para los que prefieren el aire libre, hay una zona exterior con vista a la calle y a la cocina. En el interior hay un salón, con capacidad para 24 personas, en el que están las vitrinas de exhibición de bombones, trufas, ponqués, tortas y galletas y un lugar cercano al jardín para los que prefieren más paz, privacidad y contacto con la naturaleza.

El mejor anfitrión
El chocolate, alimento que combate el estrés y activa el buen ánimo, se podrá conseguir en los siguientes formatos en Vietato:

•  Tavolette o rústicas tabletas con trozos de almendra y avellana italiana, ideales para comer en casa, que se venderán por gramos.
•  Quadrattini di cioccolato o cuadros de chocolate amargo, de leche o blanco.
•  Entre los bombones o cioccolatini se destaca el Sforza (olivas negras, chocolate blanco y aire de naranja), Giulietta o Agua de Rosas y Galileo (maridaje perfecto para los innovadores, chocolate oscuro, queso azul y notas lácteas).
•  En las Tartufi o trufas el chocolate estará mezclado con sabores frutales o whisky, como el Giacomo.
•  Las tortas y ponqués o Torte como la Marconi (el invento perfecto: lulo y chocolate) y Marlotti (la pasión por lo nuestro: maracuyá y chocolate).
•  En los alfajores se combinarán las tradiciones argentina e italiana, como en el Milano , recubierto de chocolate.
•  Las Biscotti o galletas serán deliciosas preparaciones adornadas con cristales de sal marina y chips de chocolate, entre otros.
•  Reducción calórica : Así mismo, habrá tortas con reducción calórica, como la Padova y bebidas calientes basadas en el chocolate.

Así, la carta estará compuesta por creaciones culinarias de sabores tradicionales, pero con un toque moderno. Toda la carta será un viaje por diferentes sitios de Italia y por palabras que hacen remembranza a este país, teniendo en cuenta los orígenes de su creadora.

De vuelta a los orígenes
Aunque se trata de una propuesta contemporánea, Vietato il cioccolato será el lugar ideal para quienes quieren disfrutar del mundo clásico del chocolate, un alimento que históricamente ha sido considerado como un energizante.

En tiempos de la conquista del continente americano, ayudaba a quienes lo consumían a soportar largas y extenuantes jornadas de trabajo, caminatas y viajes. En esa época, se consumía a modo de bebida y era considerado como un brebaje del nuevo mundo.

Proveniente del árbol de Cacao, de origen mexicano, era mezclado con especias por nativos y extranjeros hasta que, en el siglo XVI se extendió en el continente americano el cultivo de la caña de azúcar. Fue entonces cuando se empezaron a mezclar los dos productos y el chocolate se convirtió en ese elixir que le daba sentido, calor y alegría a la vida en los buenos y malos momentos.

El azúcar le dio sabor al amargo fruto y, luego de siglos de historia, se convirtió en lo que es hoy: una bebida apetecida por todo tipo de públicos y la materia prima para elaborar bombones, trufas, turrones y alfajores, como los que se venderán en Vietato il cioccolato. Así, este templo del chocolate será el lugar obligado para quienes se decidan a vivir una experiencia dulcemente placentera.

De esta forma, Vietato il cioccolato se consolidará como la mejor opción para quienes quieren disfrutar del chocolate clásico y artesanal, único en la ciudad, en un ambiente que los trasladará a las románticas y confortables chocolaterías europeas.

Redacción La Barra

Octubre de 2008