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Desde hace varios días empezó a regir el Decreto 484 de 2011, que prohibe la venta de bebidas alcohólicas en los establecimientos ubicados a 200 metros de las universidades, entre las diez de la mañana y las tres de la tarde, Revista LA BARRA consultó a Asobares y Fenalco, sobre su perspectiva de la norma.

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Desde hace varios días empezó a regir el Decreto 484 de 2011, que prohibe la venta de bebidas alcohólicas en los establecimientos ubicados a 200 metros de las universidades, entre las diez de la mañana y las tres de la tarde, Revista LA BARRA consultó a Asobares y Fenalco, sobre su perspectiva de la norma.

La medida expedida por la Alcaldía de Bogotá aplica de lunes a sábado para instituciones ubicadas entre las calles primera y 82, entre la avenida Circunvalar y la carrera 17.

De acuerdo con Clara López, alcaldesa de Bogotá, la norma no cubre los clubes sociales constituidos legalmente antes de firmar el decreto, y tampoco los restaurantes que pueden vender bebidas alcohólicas como acompañante de comidas, únicamente.

Quienes no cumplan las exigencias del Decreto deberán pagar una multa de hasta 1.072.000 de pesos y enfrentar el cierre parcial o total del establecimiento.

Juan Esteban Orrego, director de Fenalco, comentó que la entidad trabajó durante casi tres meses en la Mesa Interinstitucional de concretación para el Decreto, sin embargo la medida no tuvo en cuenta las consideraciones del gremio para ser expedida.

Orrego agregó que respalda las medidas que promueven el consumo resposable de licor, pero que el problema no debe ser interpretado como una responsabilidad exclusiva de los comerciantes, debido a que también influyen factores como la falta de control por parte de consumo en el espacio público, el comercio informal e ilegal y la falta de una intervención educativa de los estudiantes frente al consumo responsable.

Por su parte, Camilo Ospina, presidente de Asobares, escribió un artículo sobre la posición del gremio en la página oficial de la asociación, y comentó que “querer controlar el consumo de alcohol en entornos universitarios en nuestra sociedad, vía decreto, es equivalente a tratar de contener la dispersión de una gota de mercurio; frente a la presión se distribuirá en innumerables gotas esparcidas por el territorio generando una mayor problemática a la actualmente existente. No es con restricciones al horario ni mucho menos en metraje con las que se resolverá ésta problemática”.

“Esperamos igualmente de la academia, de las Universidades, propuestas y acciones puntuales en prevención y Educación como es su mandato, reconociéndolas como centros de pensamiento desde donde se debe educar no solo al futuro profesional, sino preparar al ser humano de hoy para la vida. Empecemos por definir que es un “centro educativo universitario” para tener claridad en la aplicación del nuevo decreto. Las tentaciones y el deseo estarán allí; 200, 300, 500 mts, una manzana alrededor, como una trasgresión a lo prohibido” concluyó Ospina.

Para ver el todo artículo escrito por Camilo Ospina, ingrese a: http://www.asobares.org en la sección blogs.