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Revista La Barra se trasladó al Valle del Cauca, cuna de sabores e ingredientes típicos de la gastronomía colombiana, para resaltar los establecimientos…

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Revista La Barra se trasladó al Valle del Cauca, cuna de sabores e ingredientes típicos de la gastronomía colombiana, para resaltar los establecimientos que vienen realizando una labor ardua en el sector de la restauración. Uno de ellos es Platillos Voladores, galardonado en la pasada entrega de Premios La Barra como el mejor restaurante del Valle del Cauca. Bajo el mando de la chef Victoria Acosta este restaurante se ha destacado por la fusión de sabores en sus platos, donde se evidencia una búsqueda por retornar hacia ingredientes y combinaciones típicas  colombianas dejadas en el olvido.

Victoria define su cocina como contemporánea y creativa. En la carta se encuentran una variedad de pescados, mariscos, especies y verduras en mezclas influenciadas por la comida oriental y mediterránea con el toque colombiano. El chontaduro, la maracuyá, el lulo y la guayaba son algunos de los frutos que hacen parte de la propuesta de Platillos Voladores.

Uno de los platos emblema del restaurante son los Spring Roll – o rollitos de primavera, desarrollados con la auténtica técnica tailandesa. Rollitos que Vicky – como le dicen sus amigos- empezó a rellenar con diferentes ingredientes: con chontaduro, ricota parmesana y mermelada de ají; con rellena, queso azul y  mermelada de ají, y con  guayaba y queso azul.

Platillos Voladores nace en 1994 en el tradicional barrio Granada de la ciudad de Cali como una tienda gourmet y como espacio para dictar clases de cocina. Pero con el tiempo se transformó en restaurante ante las constantes peticiones que hacían los clientes de las preparaciones de la carismática chef. Se alquilaron más mesas y la casa que en un inició albergó en el Barrio Granada una tienda gourmet, se transformó en un lugar propicio para que caleños y foráneos puedan degustar los platos que componen la carta de Platillos Voladores, una propuesta que cambia en un 30% cada seis meses.

El nombre de Platillos Voladores nace del absurdo. Cuando Vicky comenzó el proyecto tenía planeado registrar su tienda como Victoria Regia, sin contar con que el nombre ya lo tenía la cadena de hoteles Mercure de Bogotá. En las afueras de la casa en Granada, con los logos elaborados y sin tener aún un nombre definido, un amigo que la acompañaba le dijo “si en Medellín hay unos arquitectos que se llaman Huevos y Escobas vos te podes llamar Platillos Volares”. Y efectivamente, así se quedó.

La decoración del lugar se ha ido logrando con el tiempo. Colores como el negro y el rojo hacen parte del diseño. Una diva en el centro capta la atención de los visitantes así como las figuras alusivas a una nave interplanetaria que se perfilan en las paredes del lugar.  En la decoración y ambientación del lugar han jugado un papel fundamental los meseros de Vicky, jóvenes universitarios que le imprimen el toque contemporáneo al lugar y que además son los encargados, más que de servir, de asesorar a los comensales en sus elecciones.

Victoria Acosta es chef por tradición y fonoaudióloga de la Universidad del Rosario por profesión. Desde pequeña denotó su gusto por la cocina, aptitud que logró formar en sus viajes y paso por escuelas de cocina del mundo. Siempre estuvo interesada en la parte del servicio en los establecimientos que ha manejado; eso se debe al trabajo que realizó como mesera  en restaurantes como Andrés Carne de Res y El Patio en Bogotá. Se desempeño como administradora de Carambolo –1998 a 2001- Granada Faró – 1995 a 2003- El Solar – 2002 a 2003. Después de realizar un viaje por las cocinas de Tailandia, China, Italia, Francia, Inglaterra decidió volver a Colombia para abrir su restaurante, influenciado por una  búsqueda hacia lo propio, incentivada por el crítico de cocina Kendon Macdonald.

Ahora Vicky está dedicada a su restaurante, interesada por retornar a lo simple y en la exploración de un restaurante que cada día se asemeje más a un espacio intergaláctico: con platos flotantes en las esquinas, con la idea de un techo descubierto para que los comensales puedan apreciar el cielo estrellado de Cali en verano, y con un telescopio que los acerque más hacia el universo.

Redacción: Área Web Revista La Barra
Foto: Área Web Revista La Barra