Germán Ghelfi ingresó a la escuela de cocineros Azafrán en el año de 1997, época en que la facultad de cocina, no estaba de moda. Al finalizar sus estudios, incursionó en el mundo de la pedagogía, dictando charlas, cursos y, posteriormente, cocinó para diferentes restaurantes de Córdoba. Tiempo después, la vida lo llevó a participar en una competencia de cocina en Buenos Aires, donde fue descubierto por el chef ejecutivo del Hilton Buenos Aires, quien sin dudarlo lo invitó a formar parte de su equipo como chef de banquetes.

Desde entonces, Ghelfi y las cocinas del Hilton han sido inseparables. Después de hacer una exitosa carrera en el Hilton de la capital de Argentina. Su rumbo dio un giro hacia el Hilton Margarita & Suites en Venezuela, donde asumió el cargo de Chef Ejecutivo; a lo largo de su paso por este país, participó en diferentes competencias gastronómicas, entre ellas la Copa Nacional de Artes Culinarias de Valencia, de la que fue ganador.

Costa Rica fue el siguiente destino de Ghelfi, esta vez en el Hilton Papagayo Resort & Spa, en donde tuvo a su cargo la dirección de cinco restaurantes, dos áreas de banquetes y dos bares. Allí también recibio otros reconocimientos, como el primer lugar de la Copa Regional de Culinaria de las Américas, edición Costa Rica en la categoría Senior.

Durante su carrera, Germán Ghelfi ha deleitado a miles de comensales, entre ellos personalidades como los expresidentes Michelle Bachelette, Álvaro Uribe, los artistas Óscar de León y Susana Jiménez, por mencionar algunos. Ahora, llega al Restaurante La Ventana del Hilton Bogotá, en el que alguna vez deseo estar. “Cuando me enteré que Hilton reabría en Bogotá, lo primero que pensé fue en lo mucho que me gustaría trabajar allí. Colombia me encanta y Bogotá me parece fascinante. La ley de atracción funciona, ahora estoy aquí, en este restaurante, en el que van a pasar muchas cosas.

Con la llegada de su nuevo chef, La Ventana tendrá una transformación gastronómica que promete sorprender. “La idea es enfocar el menú en carnes selectas a la parrilla, pero también se trata de romper esquemas. ¿Quién pensaría en un risotto de cebada perlada cuando la base de este plato es el arroz? o por qué no, una sopa fría de frutos rojos sobre un húmedo de zanahoria. La filosofía siempre será la creatividad, porque un chef es como un alquimista: mezcla cosas en su cabeza, prueba y genera sensaciones en las personas.